El Amor y las Finanzas

Por Xóchitl Parra

2 minutos de lectura

De solteros cada quien sus números ¿y de casados?

Si estás pensando casarte o unirte con el amor de tu vida, las finanzas debe ser un tema puesto en la mesa previo a casarte. Ser honestos con nuestras finanzas frente a nuestra pareja no es malo, al contrario, nos permite ver y planear el futuro de forma consciente para tomar decisiones importantes como puede ser comprar una casa, tener hijos, un viaje, un auto o determinar quién será quien administre los ingresos y egresos del hogar.

ÍNDICE

  1. Designar un responsable
  2. Determinar quién es el mejor para administrar
  3. ¿Cómo saber si hay saludo financiera en la relación?
  4. ¿En qué debemos poner atención?
  5. Las situaciones de crisis debilitan o fortalecen a la pareja

Designar un responsable

“Administrar la prosperidad debe hacerse de manera sabia”.

Educación, viajes, patrimonio, tu propio espacio suelen ser los “deseos en pareja” a corto y largo plazo pero… ¿Quién va a pagar esos deseos?

Hacer acuerdos a tiempo -sobre el dinero- te va a llevar a tener una economía sana, una relación estable, y guiarte con mayor seguridad con tu pareja. Es tan importante esto, que no podemos dejar de lado el exponer que la segunda causa de separación entre parejas en nuestro país es por problemas de dinero.

“Si no trabaja ¿Cómo esperas que prospere?” Decían muchos de nuestros padres. Debe ser clara la forma de evaluarse y conocerse entre las parejas, desde un inicio. Si no ves potencial, no habrá potencial. Y si te son claras las oportunidades, será redituable tenerle fe a una pareja en la que valdrá la pena invertir tiempo, dinero y esfuerzo además de amor, mucho amor.

Se puede empezar por determinar quién es mejor para administrar.

Puede ser él o ella. Lo interesante es que ambos reconozcan las habilidades y capacidades de quien puede ser el mejor administrador de la “riqueza”. Es un acto de fe y confianza. Es una decisión que se recomienda sólo sea de dos o si acaso lo ven necesario puede ser una decisión asesorada por un profesional. Hay que evitar que se involucre la familia o los amigos, porque entonces se convertirá en una decisión consensuada.

Recuerda que la unión es con la persona no con la familia.

Con el tiempo y los resultados ambos pueden tomar nuevas decisiones.

¿Cómo saber si hay salud financiera en la relación?

Responde a las siguientes preguntas:

  • ¿Se sienten bien ambos física y mentalmente?
  • ¿La pareja logra cumplir las metas que se propone?
  • Las deudas ¿son fáciles de pagar?
  • ¿Existe conciencia del valor y lo prioritario de cada bien que se adquiere?
  • ¿Están protegidos de eventualidades con un seguro?
  • ¿Tienen ahorros para enfrentar una emergencia
  • ¿Cuentan con una inversión a plazos como por ejemplo un crédito hipotecario?

Si contestaste positivamente a 5 o más preguntas entonces puedes considerar que tienes salud financiera en tu relación, sin embargo no hay que dejar de vigilar ninguno de los puntos anteriores.

Si ya tienen hijos…

  • ¿Tus hijos reciben la educación que ustedes como pareja se propusieron darles?
  • ¿Es posible proveer experiencias de vida a tus hijos, como por ejemplo:  viajes, aprendizajes, entretenimiento, comidas especiales, etc.?
  • ¿En tus planes estás trabajando para incrementar tu patrimonio familiar?
  • ¿Logra la pareja cumplir con los objetivos para tener patrimonio?
  • ¿Tienes oportunidad y posibilidades de hacer inversiones?

Si también respondes Sí a más de 3 preguntas entonces son señales de que la dinámica que establecieron como pareja está funcionando. Y ¡atención! Como padres, también educamos en este tema con nuestros hábitos de compra y decisiones, pues estamos creando patrones de vida que se heredan.

 

 

¿En qué debemos poner atención?

En las “alertas” para detectar cuando NO hay una administración sana.

Cuando el que administra utiliza las finanzas del hogar para controlar al otro.

Cuando quien provee dinero piensa que es el único que debe decidir y no respeta la opinión y necesidades de la otra parte.

Cuando se convierte en algo preocupante y bloquea la comunicación.

Cuando se gasta fuera de las posibilidades. “No vivas como no puedas”. Es un error. Si tus mejores amigos gozan de una mejor economía que tú y tu pareja, evita caer en la trampa de endeudarte por solo aparentar.

Cuando el único tema en común es el dinero. Eso significa que está representando una presión que los rebasa y hay que detectar de dónde surge para encontrar una solución antes de que se convierta en un problema.

Cuando hay infidelidad financiera. Si alguien no es honesto en el gasto no lo será en tu vida. No se puede decidir sobre la riqueza de ambos. Esas deudas o compras que se adquieren a escondidas, por salud para la pareja, no es bueno que sucedan.

Cuando se da la indiferencia. Si eres el administrador, tu pareja debe ser totalmente consciente de los gastos que se generan, las deudas que se adquieren y los pagos que se lleven a cabo. Si es indiferente, provoca que participe, que se involucre, porque el bien es para los dos.

Cuando se hizo una “evaluación del potencial equivocada”, sobre una de las partes. No todo es dinero. No hablamos de que sea una persona adinerada. Hablamos de carácter, determinación, iniciativa, compromiso y constancia por lograr sus propias metas y en pareja.

La balanza debe estar equilibrada. Si una de las partes no trabaja a la par, por más inteligente y hábil, que sea la otra parte, el peso se moverá hacia el otro extremo y será difícil lograr lo propuesto.

Ambas partes deben saber: cuánto es el recurso económico que ingresa o ingresará a casa y cuánto aporta el trabajo que se hace o hará en casa. Es indispensable valorar el trabajo y los esfuerzos de cada uno para que no sólo sean bienes los que obtengan, sino también fuerza en la unión, reconocimiento y admiración.

Las situaciones de crisis debilitan o fortalecen a la pareja.

Es conveniente considerar que se puede presentar una situación adversa como puede ser que uno de los dos pierda el trabajo o su fuente de ingresos. En una circunstancia así, no siempre los gastos disminuyen, porque el estilo de vida no cambia tan rápido como la circunstancia. Siguen saliendo al mismo restaurante, su movilidad es la misma, sus hábitos de compra suceden de la misma forma, esto puede generar una crisis financiera y también de pareja. Por eso es que debe ser un tema acordado, y mejor aún, prevenido para que juntos tomen acciones rápidas que los lleven a salir adelante.

Las relaciones cambian, no son las mismas que en un inicio, o crecen o se estancan. Lo que juntos vean hacia adelante se irá construyendo día con día y quienes invierten a temprana edad en su futuro, siempre serán los más beneficiados, aún y si en el camino se presenta con situaciones adversas.

El tiempo de calidad, dinero y esfuerzo con cimientos de amor es una fórmula que sabiéndola utilizar rendirá grandes frutos para la evolución de la pareja.

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